En cuanto el termómetro supera los 25 grados, también aumentan las noches mal dormidas. Tu cuerpo necesita enfriarse para conciliar el sueño, y eso es difícil en un dormitorio caluroso. Estos seis consejos ayudan de inmediato.
1. Refresca tu dormitorio durante el día
Mantén ventanas, cortinas y persianas cerradas durante el día en el lado soleado. Ventila solo a última hora de la tarde y temprano por la mañana, cuando el aire exterior está más fresco que el interior.
2. Elige ropa de cama transpirable
El algodón y el lino transpiran; los tejidos sintéticos retienen el calor. Un antifaz de seda también resulta más agradable en verano que uno más grueso: la seda es ligera, suave y fresca sobre la piel, y mantiene fuera la luz de primera hora de la mañana.
3. Usa refrigeración localizada
Un ventilador apuntando directamente al cuerpo resulta agradable, pero puede causar rigidez muscular. Es mejor orientarlo hacia la habitación, o usar un ventilador portátil de cuello durante tu rutina nocturna — así refrescas el cuello y la cabeza, justo donde importa.
4. Ducha templada, no fría
Una ducha helada antes de dormir tiene el efecto contrario: el cuerpo compensa generando calor. Una ducha templada hace que la piel se enfríe gradualmente después, la señal ideal para el sueño.
5. Enmascara los ruidos del verano
Ventanas abiertas significan ruido de la calle, pájaros a las 5 de la mañana y mosquitos zumbando. Una máquina de ruido blanco enmascara esos sonidos con un zumbido constante y relajante, y los tapones para dormir amortiguan el resto.
6. Mantén tu rutina nocturna
Precisamente con el calor, una rutina fija es importante: pantallas apagadas, luz tenue, diez minutos para relajarte. Una lámpara de respiración te ayuda a alcanzar una respiración tranquila en pocos minutos.
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